jueves, febrero 12, 2009

Sobre su guerra contra el narco



Su guerra. Porque no es mía ni del pueblo mexicano. Es del gobierno federal, esa partida de funcionarios que prefiere gastar en armamento que en educación; son ellos quienes prefieren un plan irracional, como es atacar la violencia con violencia, sobre uno más humano y de efectos duraderos. Quizá porque el segundo implicaría más trabajo para los burócratas.

Mientras haya música hay fiesta. Y si en Estados Unidos y en México mismo, la tonada que altera los sentidos sigue siendo bien recibida, quienes la producen seguirán teniendo mucho trabajo para calmar las ganas de poner la mente a bailar. Y si no quieren que sea así, pues que cambien el sistema socioeconómico para eliminar la proporcionalidad entre la demanda y la oferta, al cabo son especialistas en planes alocados.

Hace unos años, no recuerdo de quien (creo que de Ignacio Solares), leí que al enemigo hay que salirle de una forma que no espera. Es decir, si en este caso para el narco las armas y los asesinatos son un estilo de vida, éste espera que se le responda con modos similares, por lo que, mucho más efectiva y perdurable podría ser una estrategia educativa y de salud pública que busque atacar el origen, que es la adicción a las drogas.

Lo anterior en México, si en Estados Unidos no buscan disminuir el consumo –porque no quieren, es un negocio millonario allá también–, pues mejor para nuestro país porque, yendo más lejos, aunado a la campaña de educación y rehabilitación, se podría salirle al narco de un modo que no espera reconociendo en él a ese empresario exitoso que ya es, el cual usa pistolas, además de porque le gusta, porque se le persigue, como se perseguía a los productores y distribuidores de alcohol hace no mucho en las calles de Chicago.

Para ello, podríamos tomar la sugerencia de legalizar la mariguana que ayer hizo Ernesto Zedillo, de quien no se entiende por qué no lo propuso cuando era presidente de México. Entonces, los capos –ya instituidos en empresas con nombres como Viajes El Chapo S.A. de C.V. o La Planta Sagrada S.A. de C.V. – tendrían que pagar, como todos los demás negocios legales, impuestos para la educación, la salud y el desarrollo social. Sin perder de vista que lo anterior no quita que se les juzgue también por sus crímenes hasta ahora cometidos.

Sería positivo aprovechar este momento, especialmente porque Barack Obama, con su propia voz, aceptó haberle dado unos jalones a esta droga cuando joven. No tendría autoridad moral para oponerse. Pero no, al gobierno mexicano le tiemblan las piernas, se pierde imaginando la respuesta de su par en Washington DC. Se pierde en ese laberinto que se construyó a sí mismo y del que ahora no sabe cómo salir. Y mientras, los ciudadanos, recibimos como su mejor respuesta la brutalidad de la artillería, militares con licencia para matar y el sacrificio de personas inocentes.


Por Válek Rendón

1 comentario:

  1. Hola Valek, me parece que tu análisis es demasiado vago sobre el tema. A mi parecer, la discordia de la guerra contra el narco no radica en su "legalización". ¿Quién dijó que legalizando las drogas se pagarían impuestos?, si los mas grandes inversores del país no lo hacen tampoco.

    Ahora, no apoyo la guerra contra el narco, simplemente me parece que no encuentro una solución viable para enfrentar el problema de forma estructural, la legalización no resuelve los problemas.

    ResponderBorrar