martes, noviembre 27, 2012

El director de México



Cuando se filma una telenovela el director genera la logística necesaria para que se muestre sólo lo que él quiere. Para lograrlo rentan casas, graban cuando todos duermen, cierran calles o dividen el espacio físico. Estos muros se tienden para establecer diferencias, para separar el mundo ficticio del real. Y se hace así porque en la televisión se vive de ilusiones, se vive de ignorar otras vidas. Una filmación es, en suma, una autocracia donde el director es quien decide qué sale en pantalla.

Tender vallas es también una característica de gobiernos autoritarios, ahí está la historia. Por ello resulta interesante que el "señor telenovela" –como llamó el semanario alemán Der Spiegel al próximo presidente de México– haya mandado cercar el Palacio Legislativo de San Lázaro, un claro signo de que el priista pasará su mandato en un set, aislado, gobernando para sí y para los que quedaron dentro de su muralla. A los demás, ni los quiere ver ni los quiere oír. Son los usos y costumbres de su gente, son las telenovelas del PRI que ya hemos visto.

Desde que Peña Nieto se refugió de una parte de la sociedad mexicana en el baño de la Ibero decidió no ser presidente, sino director de México. Decidió vivir en una isla donde la inclinación de la cámara estuviera garantizada. Y a pesar de que hoy Peña pidió remover el cerco de San Lázaro, su mentalidad quedó expuesta. Reafirmó que su mandato no representará a los mexicanos, será la grabación de una tierra ficticia que llamarán México –como el país–, el contenido se enfocará en las hazañas del director y sus trabajadores serán aduladores que buscan engrosar sus cuentas bancarias.

Vivimos la gran falacia de la "democracia" mexicana. Legisladores, presidentes y gobernadores llegan a los puestos de "elección popular" apoyados por el viento apacible que generan los productores –empresarios y políticos de toda la vida–, no por el voto de la gente. Y lo más decepcionante de esta grabación es que la sociedad mexicana no aparece en los créditos.

El próximo director de México cree que la imagen creada de sí mismo como el restaurador del régimen priista es demasiado buena como para que se la amarguen. La telenovela está montada, tiene presupuesto, sets, staff y actores, ahora sólo hay que quitar a la gente de verdad para que se vea lo que quiere el director de México.

viernes, septiembre 28, 2012

Su futuro está en el pasado


Sigan empujando. Como lo hizo la clase acomodada del México de finales del siglo XIX. Su lógica dictaba: no importa sobre quién haya que pasar, las grandes fortunas personales se construyen empujando y explotando. Y así lo hicieron durante décadas con la ilusa esperanza de que nadie nunca se quejaría.

Los ataques raciales, sociales, económicos, armados, ideológicos y hasta espirituales se convirtieron en una constante. La calidad de vida de casi todos los mexicanos cayó a niveles infrahumanos y en muchos casos la muerte significaba –como relatan crónicas de la Revolución– el encuentro más feliz.

Los legisladores de entonces, conocidos como "los científicos", apretaron y los mexicanos, sin alternativas a la mano, sólo encontraron consuelo en la noche habitada por los nahuales. Hoy, un siglo después, el pueblo de México vuelve a estar en la misma posición, en una guerra abierta entre gobernantes y habitantes.

En el país, todos lo saben bien, gobierna el dinero. Gobiernan los grandes empresarios, la mayoría de ellos con aspiraciones vulgares de convertirse en un Carlos Slim chiquito. En las laptops de los dueños de las grandes empresas se escribió esta reforma laboral, no en otro lado. El presidente, los diputados y los senadores son los médiums del espíritu que de verdad manda en el país.

En el México de principios del siglo XX el gobierno traspasó las fronteras más elementales, el malestar escaló y con ello entró en vigor la máxima bélica: gana el que no se rinda… o el que sobreviva. A eso aspiran sin saberlo nuestros legisladores, pues empujan con las mismas técnicas, la guerra de clases se disfraza de legalidad con reformas hechas por los "representantes" del pueblo; creando así el fantasma de que la vergüenza es de la mayoría y no de unos cuantos, porque con la culpa siempre viene una resignación.

La ayuda para los casi 50 millones de mexicanos que viven con 60 pesos al día o menos no vendrá por órdenes de ningún Madero, pues el nieto es un "científico" consumado. Tampoco habrán bombardeos certeros, pues la División del Norte ahora es sólo una calle. La ayuda para México en esta época sólo vendrá de la conciencia colectiva y el sentido común que nos dice al oído que la equidad social es la única cura para un país donde la ilegalidad y la pobreza son lo cotidiano.

De aprobarse de forma definitiva como está la reforma laboral impulsada por el PRI y el PAN, será una muestra más de que México es huerto frondoso de pocos y tierra infértil de muchos. En esa reforma está la fábrica de pobres a los cuales les comprarán el voto en seis años.

El poder no conoce de razones hasta que otra fuerza se planta enfrente, justo como le ocurrió a "los científicos" de hace cien años; pero nuestros legisladores de historia saben poco o nada, por eso siguen empujando. Sigan empujando, su futuro está en el pasado.



Correos electrónicos de los diputados de la Comisión del Trabajo que votaron a favor de la reforma laboral que legaliza el abuso de los empresarios en contra de los trabajadores:
luis.aldana@congreso.gob.mx

patricia.araujo@congreso.gob.mx
marco.barba@congreso.gob.mx
juan.bueno@congreso.gob.mx
antonio.cuellar@congreso.gob.mx
jorge.delangel@congreso.gob.mx
patricio.flores@congreso.gob.mx
francisco.grajales@congreso.gob.mx
hector.gutierrez@congreso.gob.mx
karina.labastida@congreso.gob.mx
leticia.mendoza@congreso.gob.mx
abraham.montes@congreso.gob.mx
esther.quintana@congreso.gob.mx
marcelo.torres@congreso.gob.mx
alfredo.zamora@congreso.gob.mx
carlos.aceves@congreso.gob.mx
ricardo.pacheco@congreso.gob.mx
fernando.salgado@congreso.gob.mx
rafael.micalco@congreso.gob.mx
tomas.torres@congreso.gob.mx



Imagen de #YoSoy132Veracruz

lunes, septiembre 03, 2012

Más de uno


A uno siempre le gustaría que hubiera alguien con más agallas y trepara la valla. Alguien que no huyera de nada como lo hacemos los hombres. Alguien que no usara pretextos mundanos para decir que, justo en este instante, uno no puede hacer nada, pero si los tiempos fueran diferentes, otra cosa sería.


Uno sueña con que llegara un Zapata y lo pudiéramos identificar sin chistes, sin juegos sociales y sin esperar el tiempo de rigor ni a editores que nos dirían que el personaje que tenemos enfrente es un héroe. Sería ideal que un árbol nos dijera con las hojas quién será recompensado con vida eterna en los libros y con placas en las esquinas de los edificios que nadie ve.

Uno desearía que llegara el héroe o la heroína que trepara la valla, corriera entre la gente vestida de policía y entrara por la puerta principal para romper un papel que al final vale lo mismo que una piedra puntiaguda. Y que a partir de entonces el país cambiara de mirada, las montañas se pondrían guapas con cimas más blancas, los bosques se forrarían de verdes incomprensibles para el ojo humano y nuestros pueblos se llenarían de bienestar impostergable. Pero esto no es así, nadie cambia el rumbo de un país solo, sólo con desearlo.

Y es que es muy romántico imaginar que un otro –un auditor, una diosa, un magistrado, una hija o un jardinero, da igual– tomará a esa persona que uno cree equivocada y le hará ver la película del mundo como nosotros la vimos. Así, el que está parado del otro lado del andén tendrá un arranque que le dará el impulso suficiente para ponerse a salvo y cambiar de dirección. Y por fin nos montaremos en el mismo tren que, sin duda, luego vendrá de regreso con nosotros arriba.

A uno siempre le gustaría que llegara alguien que trepara la valla, pero esto sólo sucede en los libros de historia porque no es verdad, porque para cambiar a un país es necesario, siempre, más de uno.

martes, agosto 07, 2012

Celebración de la vida


Para los personajes de mi vida:

4 de agosto de 2012.


Cuando recién llegué a México de la maestría, en el año 2009, no tenía trabajo ni nada específico qué hacer. En esa búsqueda, un día en el Metro delante de mí iba una niña, de unos 14 años. Los dos íbamos parados. Luego, el conductor del convoy frenó de forma repentina y la niña, que no iba tomada de ningún pasamanos, perdió el piso. Al caerse se golpeó en la cabeza con mi rodilla derecha. La niña comenzó a convulsionar. Alguien jaló la palanca de emergencia y ninguno de los que estábamos a su alrededor fuimos capaces de ayudarla realmente. Su convulsión se detuvo sola. Así, una señora que iba con ella, quizá su madre o su abuela, la bajó del tren con la mirada perdida. La niña se sentó en el piso del andén, las puertas cerraron y nunca más supe nada. Si está bien, no lo sé. Si debí pedirle perdón por ir junto a ella, tampoco nunca lo sabré. Lo que sí sé, es que la vida a veces frena de forma repentina. Y en ocasiones nos tira y nos deja con la mirada perdida. A todos nos pasa.

Por eso los invitamos hoy, no para celebrar un doctorado que todavía no existe, tampoco para festejar un cambio de casa o que me hayan becado, y mucho menos estamos aquí para despedirnos.

Los invitamos porque nos dieron ganas de celebrar la vida; la misma vida que se nos escapa a cada instante y que así como nos deja nos vuelve a atrapar a punta de sonrisas, de emociones, de amigos insustituibles, de madres, padres, hermanos y familia que siempre nos hacen recuperar la conciencia y la mirada enfocada. Es como la vida hace poesía: nos da personajes, momentos y sensaciones, y nosotros le ponemos el sentido que queramos.

En este momento la vida ha hecho una obra magnífica, porque me ha permitido estar con muchos de los personajes que le han aportado más a mi existir. Con los que he soñado, los que me inspiran, los que me hacen querer ser mejor persona.

Estoy en una situación inmejorable, y nada tiene que ver con títulos creados por una convención social. Mi abuela materna era una mujer que por su contexto no pudo ni terminar la primaria y aun así le enseñó a multiplicar a uno de mis hermanos.

Así que esto nada tiene que ver con títulos. Se trata de reconocernos vivos, de aceptarnos únicos e irrepetibles; se trata de vivir a lo ancho.

Aquella niña que convulsionó al golpearse con mi rodilla, quizá, cuando recuperó la mirada sólida, comprendió como lo hice yo, que la vida es para abrazarla con fuerza; que se debe vivir a lo ancho, porque a lo largo no tenemos ninguna certeza.

Aunque tal vez es necesario aclarar que vivir a lo ancho no se trata de acabarse el mundo en un instante. No se trata de que nos mate la vida, sino de repartirnos ideas y emociones los unos a los otros, de encontrar retos fascinantes.

Puedo decirles con toda honestidad que si no estuvieran todos ustedes conmigo de nada habría servido volver a latir. Mi vida la han hecho ustedes, la gente que quiero, y les agradezco que hayan creado esta extensión de su ser que soy yo.

Porque un papel que diga que tengo un doctorado lo podría haber impreso en mi casa y no habría tanta diferencia, pero si ustedes no fueran parte de mí, mi familia, mis amigos, mis grandes maestros, si alguno de ustedes no fuera un personaje recurrente en mi vida, mi corazón no latiría con tanta fuerza como lo hace hoy.

Festejemos pues el estar vivos. Hagamos juntos, por siempre, esta gran celebración que es la vida.

lunes, julio 30, 2012

La escuela nueva



Nuestro sistema educativo es una desgracia. El alumno más destacado es el que obedece y se queda callado, no el que debate, no el que replica, no el que cuestiona, no el que trata de generar soluciones novedosas.
La creatividad ha sido disminuida al máximo, tanto en los estudiantes como en los maestros. En algún punto de la historia compramos que todo está hecho, que todo está escrito y no hace falta más que seguir la receta para crear personas que sepan poner una letra tras otra o multiplicar.
No es sólo un problema del sistema educativo en México, es en todo el mundo. El supuesto desarrollo económico y social al que aspiran la mayoría de las sociedades conlleva una alienación que permite a la gente pensar, pero sólo como lo hacen los demás, salirse de ahí está prohibido; la idea de civilización trae consigo la homologación de habilidades, la ruptura del aprendizaje continuo que es la vida para convertir a la gente en “especialistas” que no pueden salirse de su campo de trabajo.
Y entonces nuestros niños sólo hablan de convertirse en alguien que ya existió. Nuestras sociedades han logrado que casi todos los individuos se olviden de su singularidad para querer convertirse en alguien más. Se perdió la unicidad, el ser irrepetible está en extinción porque nos enseñan a avergonzarnos de nuestras rarezas.
Y la escuela actual, de forma deliberada, juega el papel del villano. La escuela, entendida como un espacio donde uno aprende del otro, donde el maestro facilita recursos para que el estudiante explote de manera elegante en la mente de los demás, donde el estudiante no sólo es capaz de inferir que algo escrito no es cierto, sino que además lo reta y lo pone a discusión, esa escuela es la única que puede generar libertad, libertad de pensamiento, de hacer o deshacer, la libertad que sabe discernir entre el hacer injusto y el deshacer responsable.
Quizá no me toque conocer una escuela nueva, una a la cual los niños amen ir no sólo para ver a sus amigos, una que les despierte interés por conocer cómo funcionan las cosas y los seres vivos, una que les muestre que el mundo no está concluido, por el contrario, se reconfigura todos los días. Una que le dé la confianza a cada niño para entender que tienen aún mucho por hacer, por inventar, por descubrir, por escribir. Aunque no me toque verla en plenitud, confío en que la escuela cumplirá un día con su encomienda.
Hoy termino mi ciclo en el proyecto periodístico por el que más pasión he sentido. Le agradezco al lector deseoso de cambiar la realidad educativa. Sigamos poniendo la educación a debate para crear la escuela nueva.
Twitter: @ValekRendon
valek.rendon@gmail.com

domingo, julio 01, 2012

Hoy voto por Andrés Manuel

Se terminó el tiempo del egoísmo, es falso que sólo unos cuantos puedan estar bien, es falso que no alcanza para todos. En un país como México para todos hay, el problema son los mexicanos hechos en la escuela que cree en aplastar al otro para generar riqueza.

Para mí el PRI representa el autoritarismo, la corrupción, un partido que sueña con que siempre existan los pobres para cada seis años comprarles su voto mientras ellos en el gobierno se reparten contratos a placer.

Además, el PRI es un partido ligado a la muerte. Al menos en mi profesión. De 72 periodistas que han sido asesinados en los dos sexenios panistas, el 70 por ciento han ocurrido en estados gobernados por priístas. No es casualidad, ellos no conocen la democracia ni les agrada la libertad de expresión. Habiendo tenido a Enrique Peña Nieto a dos pasos de mí pude confirmar esta naturaleza de los priístas.

El PRI es la vuelta al pasado, a lo que ya no existe. Votar por este partido es querer anclarse a una realidad ajena, propiedad de los mexicanos del siglo anterior.

La ciudad donde se vive mejor en México es el Distrito Federal y esto es gracias a las políticas que implementó Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno y a las cuales Marcelo Ebrard les dio seguimiento.

López Obrador es para mí el único candidato a la Presidencia en el que encuentro un balance entre la equidad y la justicia social en armonía con el desarrollo económico. Ahí está como prueba la realidad del DF: la octava ciudad más rica del mundo, con un ingreso per capita que triplica al promedio mexicano y un Índice de Desarrollo Humano similar al de los países con mayor bienestar, según las Naciones Unidas. Aquel que repita que Andrés Manuel López Obrador es comunista o socialista no sabe de lo que habla.

El voto no debe decidirse al pensar cómo me va mejor, sino al responder a la pregunta "cómo nos va mejor", para eso los humanos nos agrupamos en sociedad. Pero si cada quien sólo ve por sí mismo el resultado es la jungla en que se vive en muchas regiones del país.

A México le urge equidad, justicia social. Se terminó el tiempo del egoísmo. Por eso hoy voto por Andrés Manuel.

lunes, diciembre 05, 2011

La ignorancia vuelta autoridad

Publicado en Educación a Debate el 5 de diciembre de 2011.

Que tengamos políticos incapaces de citar tres -al menos tres- libros que hayan marcado su vida es otro indicio de que la sociedad mexicana sufre severos problemas estructurales y funcionales.

¿Por qué están esas personas ahí si en su vida han leído nada que les demande un ejercicio intelectual? Muy sencillo, porque los mexicanos los dejamos. Así es como terminamos con gobernantes, legisladores y funcionarios que no aspiran a nada más que cumplir el sueño del mexicano millonario y poderoso que se siente por encima de los demás.

Enrique Peña Nieto y Ernesto Cordero, precandidatos a la Presidencia por el PRI y el PAN respectivamente, son una muestra clara de que el sistema educativo mexicano, en todos sus niveles, está formando gente a la cual no le interesa conocer otros mundos, otras formas de vivir. En suma, creamos individuos sin capacidad de sentir empatía.

Son un indicador de que tenemos políticos sin nada que les demande ser mejores individuos, no existe en ellos la curiosidad que emana de la crítica y la comprensión de otras realidades. Su espíritu no quiere vagar por el conocimiento, por el contrario, quiere quedarse atrapado en un mundo banal que les reconforta el cuerpo y les hace olvidar sus carencias.

Cuesta mucho aceptar que esta es la realidad de México, un país que quiere bienestar por la vía fácil, sin compromisos, sin esfuerzo personal o intelectual de ningún tipo. Ya Vicente Fox nos lo había adelantado: estamos ante la ignorancia vuelta autoridad.

Las preguntas relevantes son: ¿qué estamos haciendo hoy para que en las escuelas no se formen ciudadanos atolondrados y sin capacidad de razonamiento?, ¿podemos garantizar que los niños y jóvenes que están siendo educados, en este instante, en las aulas mexicanas serán ciudadanos con objetivos mucho más altos que acumular poder? No lo sé, pero en principio veo que no.

No hablaré en detalle del caso de la familia de Peña Nieto -que da muestras de que las nuevas generaciones no son más racionales que sus padres-, pero sí señalaré que las políticas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) son una interpretación bastante pobre de la lectura como medio para adquirir conocimiento.

Y es que, de acuerdo con los Estándares Nacionales de Habilidad Lectora de la SEP, los niños que terminan primero de Primaria deben poder leer entre 35 y 59 palabras por minuto, en voz alta, poniendo “énfasis en que los niños y jóvenes comprendan lo que leen”.

En el papel suena bien, pero en la práctica estas medidas se han convertido en una carrera de rapidez, lo cual ha dejado de lado la comprensión, pues al final el número de palabras por minuto es lo único que se registra para determinar si un estudiante tiene “capacidad lectora”. “Con esos estándares, hasta en búlgaro saco 10”, me dijo un amigo.

Es cierto que la responsabilidad de que haya individuos ignorantes en posiciones de poder no es enteramente del sistema educativo mexicano, también influye la curiosidad del espíritu y el entorno social y familiar, es decir, la educación en el sentido amplio del concepto. Pero si las instituciones educativas hacen su papel de manera decorosa, la ignorancia vuelta autoridad dejará de existir. En algún momento.


Foto: Paula Walker

miércoles, septiembre 21, 2011

Un buen corazón


Publicado en Educación a Debate el 12 de septiembre de 2011.

Sorprende que el Dalai Lama venga a dar una conferencia invitado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). “Pobre, ni ha de saber con quién va a estar ahí”, escuché varias veces durante los días previos a la visita.

En el Centro Cultural del México Contemporáneo, una de las sedes del SNTE ubicada a unos pasos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), deambulan sólo personajes, el domingo parece haberles invitado a buscar la espiritualidad.

Su nombre, me preguntan poco después de pasar las vallas. Luego me entero que ahí sólo hay gente invitada; son la élite del magisterio pienso, pero poco después me confunde ver a la cantante Ana Bárbara haciendo caso omiso a la larga fila y caminando como queriéndole robar cámara al monje tibetano que aún no llega.

Ya en el salón, unas mil 500 personas esperan sentadas al XIV Dalai Lama, cuyo nombre es Lhamo Thondup, nació en el Este del Tíbet y ganó el Premio Nobel de la Paz en 1989. La espera se hace larga, pero la decoración y la música tibetana aligeran el momento.

Al fin, después de las 14:00 hrs. se muestra en las dos pantallas colocadas en los costados del escenario la llegada de un par de camionetas Suburban, el Estado Mayor Presidencial lo custodia, le ponen un banco para que pueda bajar con comodidad del automóvil.

La presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, lo recibe sonriente en la puerta y los invitados aplauden largo rato.

Richard Gere, actor estadounidense, le sirve de telonero al monje. Afirma que los docentes deberían ser los profesionales mejor pagados por la gran responsabilidad que tienen. Todos asienten entusiasmados.

Elba Esther Gordillo se sube al escenario, toma la palabra y se define a sí misma como la representante de los maestros mexicanos. Le agradece al “gran maestro” estar con ellos y asegura que “es tiempo para la paz”.

Luego, el Dalai Lama pide que alcen la mano los maestros, casi todos los presentes lo hacen y él abre sus ojos sorprendido. Sí, son maestros, sólo que tienen 20 años de no dar clases, se escucha discretamente entre los que están a mi lado.

El Dalai, en su conferencia denominada “Afilando la mente y nutriendo el corazón”, les pide a los maestros ser un ejemplo para sus estudiantes, les recomienda ser honestos, transparentes. La compasión, el perdón y el corazón cálido son el centro de su plática.

En primera fila, Richard Gere tiene a Elba Esther a su lado izquierdo y a ¿la Chapoy?, sí, a Pati Chapoy de su lado derecho. Pero como a la mitad del evento se levanta dejando solas a las dos mujeres.

El ex secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, recuerda sus años mozos y le toma fotos al Dalai Lama, como chaval penoso en un concierto de rock.

La educación es fundamental para abrir las puertas de la inteligencia, dice el monje tibetano al terminar su plática; para entonces ya había bostezado tres veces, el hombre de 76 años de edad debe estar cansado a causa de la agenda apretada.

“Por la educación al servicio del pueblo”, dice el vitral central del salón, pero ya con todos levantados uno nota que aquí lo que casi no hay son maestros que trabajen frente a grupo. Muchas señoras vestidas de blanco desfilan como en evento promocional de bolsas o zapatos, algunas de ellas esperan, quieren saludar a su maestra.

Como la espera es larga, otros de los “profes” aprovechan para tomarse la foto con Olivia Collins, ¿ella también será maestra en algo?

El Dalai Lama se va por el mismo pasillo por el que entró, lo rodea una cuadrilla de guardias, camina rápido, saluda y se va contagiando la sonrisa y el buen corazón. Quizá sigue sin saber con quién estuvo.


Foto: Educación a Debate

lunes, mayo 16, 2011

La tiza se le rompió a Calderón

Publicado en Educación a Debate.

Elba Esther Gordillo, presidenta nacional del SNTE, se dirige a tomar su lugar, pero se le dificulta caminar, dice que tiene un esguince por probarse unos zapatos, una lesión “de vanidad”.

La maestra va lento, con cautela. Ante ello, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio, le tiende su brazo, del cual ella se cuelga y caminan juntos, como andan los novios hacia el altar.

Sin embargo, poco después se presentan señales encontradas. Apenas se sienta Gordillo a la mesa, el presidente Felipe Calderón mira al lado opuesto, parece no querer cruzar la mirada con ella.

El desayuno en el piso superior del Castillo de Chapultepec es privado, sólo están Calderón, su esposa Margarita Zavala, dirigentes de la SEP, la cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y un par de decenas de maestros invitados que incluyeron en la foto del recuerdo. En total no deben ser más de 60 personas.

Por fin, Elba Esther le comenta algo a Calderón, él responde que no y agita su mano derecha un poco antes de volver a encargarse del omelette con queso y los frijoles.

Entonces Lujambio interviene con una plática que, a la vista, provoca armonía en la mesa, quizá recuerda su discurso previo donde habló de transformar a México desde la educación. La tensión se libera y terminan el desayuno entre sonrisas discretas.

Ya en el acto oficial, en el Patio de Armas del Castillo, los invitados al desayuno se suman a algunas decenas más de maestros y a la prensa. Elba Esther toma el micrófono y asume un discurso en el que habla de encuentros y desencuentros con Lujambio, de la necesidad de mejorar la calidad de la educación en México y, viendo los ojos de Calderón, termina diciendo: estamos con usted, señor presidente.

Calderón, una vez en el estrado, le agradece. “Le tomo la palabra”, dice el mandatario al coincidir con Gordillo en la necesidad de una evaluación universal del magisterio mexicano.

Ahí, entre docentes, dirigentes sindicales y funcionarios, una maestra recibe una llamada telefónica, su celular tiene una calcomanía del partido Nueva Alianza en el dorso y es inevitable ligarlo a las palabras de otra profesora.

“Nosotros somos de la Sección 36… no es la más grande, pero sí la más fuerte, la más combativa políticamente”, me comentó la dirigente sindical del área circundante al Distrito Federal.

Los acuerdos y desacuerdos entre Calderón y Gordillo van y vienen, hoy tocan sonrisas. La maestra Elodia Cámara Canul -una de los seis galardonados con el premio Ignacio Manuel Altamirano- los puso de buenas al comenzar su discurso en maya.

Cuando se anuncia que el presidente Calderón cancelará un timbre postal por el Día del Maestro, Lujambio va hasta la silla de Gordillo Morales y la invita a subir también. Otra vez le tiende el brazo y le ayuda con su esguince “de vanidad”.

Mientras ella va despacio hasta el estrado, Calderón toma una tiza blanca, sonríe como niño travieso y escribe algo ilegible sobre uno de los dos pizarrones en los que se lee “Feliz Día del Maestro”. Los docentes presentes ríen, complacidos de que el presidente pruebe lo que es trabajar con las herramientas habituales del aula mexicana. “Es el gis, los materiales siempre son malos”, se escucha de una maestra.

Ante el contratiempo, Calderón toma otra tiza, ahora color azul, pero ésta tampoco deja su marca firme sobre el pizarrón. Y para colmo, el gis azul se parte por la mitad. ”Mmmm”, exclaman los maestros mientras el propio Calderón busca el pedazo faltante en el suelo.

Al final, con gran trabajo, Calderón deja ver que su intención era ponerle un diez de calificación a los maestros. Lástima que se le rompió la tiza.


Foto: Educación a Debate

lunes, abril 25, 2011

La vida real está afuera

Hay personas a las que se les va la vida pensando que su enemigo está junto a ellos, que los rodea e intenta lastimarlos. No se dan cuenta de que el verdadero rival para quienes piensan así, está dentro de sí mismos.

La competencia está afuera, lo he dicho ya, pero se nos olvida. Nos perdemos en la añoranza del pasado, reclamamos palabras que nunca se dijeron, no somos capaces de vernos a los ojos porque nos da miedo descubrir lo que somos.

Todo acto humano, todas las ideas, todas las estructuras, son aprendidos. En algún lugar de nuestras lacerantes sociedades nos enseñan a inventarnos fantasmas que nos acosan para creer que la vida vale la pena, que hay algo contra qué luchar. La realidad es que ya no hay grandes objetivos sociales ni grupales, nos dijeron que eso ya no sirve y lo creímos, nos convencieron de que lo mejor es ensimismarse y tomamos a la codicia por guía. Así nadie podría lastimarnos. Y olvidamos de esta manera cómo tratar con el otro.

La cosa no es así. El problema no existe hasta que así lo decidimos, y nos hemos alienado a tal punto que ya ni siquiera cuestionamos nada, como si todos debiéramos sentir y pensar lo mismo según una situación aparentemente conocida.

Si tuviéramos la capacidad de reconocer a nuestros fantasmas, los que nos comen por dentro, sabríamos que lastimamos a los otros porque tememos volver a llorar como cuando niños.

El enemigo inventado es más poderoso no porque tenga más fuerza, sino porque nos golpea con nuestra propia inercia. La vida, la competencia de verdad, está afuera. Allá las miradas te acosan y hay que saber moverse. El hermano, el que está adentro, el que conoce dónde dormimos, el que sabe de dónde venimos, el que nos ha visto llorar, no es competencia. La vida real está afuera.


Foto: tomada de www.grupombr.com.mx

domingo, septiembre 05, 2010

La película más triste de la historia

La historia es, al final, la que nos sabemos, o la que creemos que es. Y en el caso de la historia del cine mexicano, jamás había visto una película tan triste como lo es El Infierno, de Luis Estrada.

Es triste no por su argumento, el cual no me parece ajeno a los titulares de los diarios o a las imágenes de los noticieros televisivos. No. Me parece triste por su tremenda oportunidad; porque muestra con una simpleza insuperable lo torcido de la sociedad mexicana desde las entrañas.

Estrada tuvo mucha capacidad para adentrarse en ese mundo del narco en el que todos los mexicanos somos especialistas, pero el cual pocos retratan de forma tan lúcida. Nos recuerda que lo único que quieren los mexicanos es vivir bien -lo que sea que eso signifique-, y tanto las personas con las riendas del país como las instituciones supuestamente creadas para dar seguridad social se pierden en su propia búsqueda del vivir bien.

Somos un país de instituciones rebasadas por una sociedad hambrienta de todo, por ciudadanos que desean poseer casi todo lo que ven que existe y lo que creen que va a existir.

Es triste escuchar a Chalino Sánchez, el cantante de corridos asesinado que en mi niñez logró emocionarme con sus historias de héroes descolocados, personas que desafían todo contexto social. Son vidas desaprovechadas por el México expulsor que sólo tiene ojos para sus consentidos.

Es la película más triste porque me recuerda que me tocó vivir un tiempo muy oscuro de la historia de México. A estas alturas habría preferido vivir la Revolución, al menos ahí se buscaba algo. Acá no. Acá son los balazos sin la causa, la vida no vale nada.

El legado de la época que nos tocó vivir es que en México los problemas se resuelven a lo bruto, a lo idiota.

Vaya pues mi reconocimiento a la película más triste de la historia del cine mexicano. Palmas para Estrada y su gente.


Foto: cartel de El Infierno.

jueves, julio 08, 2010

La manta de Vizcarra y los tacos Gobernador


Crónica publicada en El Universal el 7 de julio.

A las 19:00 horas del domingo 4 de julio salió a festejar. Los periodistas casi no lo dejaban caminar; los simpatizantes, que se contaban por decenas, sonreían con sinceridad, se abrazaban y parecían ver la gloria. No bastaba con uno, ni dos, había tres conjuntos musicales amenizando en la explanada de las oficinas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Culiacán, Sinaloa.

El todavía candidato llegó hasta un estrado enmarcado por una manta que tenía escrita la leyenda "Ganamos". "¡Aquí está el Gobernador electo de Sinaloa!", gritó un dirigente priísta del estado, presentando con extremo júbilo a Jesús Vizcarra Calderón. Los fotógrafos, camarógrafos, reporteros y simpatizantes se arremolinaron en torno a él, tanto, que la manta ya no cupo, se arrugó y ya no pudo aparecer en las fotografías.

"No hay duda -pensaba cualquiera al ver ese escenario- Vizcarra ganó". Lo que no sabían los seguidores del candidato priísta era que, en el hotel Lucerna, media hora antes, Mario López Valdez "Malova", había entrado a un salón repleto de periodistas -más que los que acompañaban a Vizcarra-, quienes ya habían escuchado los rumores: "cuatro puntos arriba Malova", "que Vizcarra ya corrió a su coordinador de campaña", "no, era su coordinador de prensa".

A Malova le brillaban los ojos, su mirada era la de quien llega a casa, tranquilo y seguro. La misma mirada que tenía cuando, seis horas antes, dijo que no podía dar cifras, pero ofreció a los reporteros invitarlos a comer tacos Gobernador.

En la mañana, a las 8:45 del mismo domingo, en una casilla ubicada junto a un canal al poniente de Culiacán, Vizcarra no quiso responder si estaba listo para ganar. Se le veía sonriente, como siempre, pero se rehusó a contestar si se sentía ganador. Quizá desde ahí comenzó todo.

Mientras afuera de las oficinas del PRI Vizcarra escuchaba los ritmos de tres bandas que le tocaban, simpatizantes de Malova se concentraron afuera de la Catedral. No eran muchos, pero con las banderolas que cargaban parecían una multitud.

Más tarde, en el Consejo Estatal Electoral (CEE) de Sinaloa la mesura era una constante, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) no arrojaba datos todavía, pero llamó la atención que la primer acta computada le diera 200 votos a Malova, contra 146 de Vizcarra.

Para las 22:00 hrs. el presidente del Senado, el perredista Carlos Navarrete, hablaba ya de una ventaja irreversible con el 25 por ciento de las actas registradas, mientras en otra área del Lucerna los abrazos para Malova seguían llegando en paquete.

El escenario no era así para Vizcarra. A las 23:00 hrs. las personas que antes gritaban de felicidad en las oficinas del PRI habían desaparecido. Reporteros, sólo uno. La manta de Vizcarra estaba sola, unas luces la acompañaban.

Al día siguiente, cuando la autoridad electoral había anunciado ya la ventaja de Malova, un señor le gritaba a otro que fuera a las oficinas priístas. "Están dando café y galletas en el PRI pa' que vayan a llorar con ellos", reía el señor que hacía rabiar al otro.

Entonces, el ambiente en la sede priísta era todavía más lúgubre, poca gente entraba y salía del edificio. Donde un día antes la gente del PRI celebraba, ya no había nadie. Y más importante aun, la manta de Vizcarra ya no estaba.


Fotos: Válek Rendón. La manta de Vizcarra en la explanada de las oficinas del PRI en Culiacán, Sinaloa, el domingo 4 de julio.

miércoles, julio 07, 2010

“La gente está muy dividida”

Crónica publicada en El Universal el 4 de julio, día de los comicios en Sinaloa para elegir gobernador, diputados y ayuntamientos.

“Está muy parejo, la gente está muy dividida”, me dice el hombre que conduce a mi destino, de nombre Alberto. En la capital de Sinaloa, Culiacán, está nublado, pero el calor que ronda los 30 °C se siente apenas baja uno la ventanilla.

“Pues Sinaloa siempre ha sido priísta -continua platicándome el taxista- aquí es el PRI, pero ahora quién sabe porque los otros también son del mismo partido, nomás que se pasaron al PAN”. Las patrullas de la policía municipal, de modelo muy reciente, se dejan ver a cada instante por las calles de una de las ciudades más violentas de México.

“Pero no me haga caso, yo tengo seis meses aquí en Culiacán, yo vivía en Arizona”, me toma confianza Alberto, de piel blanca, delgado, cabello dorado pero escaso y, según me contó más tarde, de 52 años de edad y separado de su esposa, quien vive en California. “Yo lo que veo es que pierda quien pierda ninguno lo va a aceptar -hace una pausa, sonríe-, van a decir que fue fraude”.

Llama la atención la presencia de pendones propagandísticos prácticamente en cada poste de las calles por las que pasamos, tanto de Jesús Vizcarra -PRI, PVEM y Nueva Alianza- como de Mario López Valdez ‘Malova’ -PAN, PRD y Convergencia-. El sol ya no se ve, pero apenas se acerca uno al Consejo Estatal Electoral (CEE), autoridad encargada de organizar los comicios de este domingo, se percibe el ambiente propio de cuando algo importante está por suceder.

Afuera, la seguridad es discreta, y adentro hay personal preparando el área de prensa, reporteros de una televisora se aprestan a hacer un enlace desde la sala donde, muy probablemente, mañana por la noche se anuncie quién lleva la delantera en la carrera por el gobierno del estado.

“El que gane, da lo mismo”, me dice un señor que atiende una carreta convertida en taquería. “Para ellos será bueno si ganan, pero ¿a nosotros qué? Para nosotros todo sigue igual”, comenta el hombre, de bigote ancho, con gesto duro.

Toda la familia trabaja ahí. Además del señor están la madre y dos de sus hijos, adolescentes. “Deme una quesadilla, pero morrita, no traigo mucha hambre”, solicita un cliente. “Lo bueno es que el lunes ya vamos a descansar -interviene la señora en la conversación mientras su esposo corta la carne- día y noche anuncios en la televisión, mensajes por celular, hablan por teléfono a la casa, n’ombre es una barbaridad”, me dice, molesta.

“Desde las seis de la mañana están hablando por teléfono”, comenta uno de los hijos. El padre interrumpe sus movimientos con el cuchillo, alza la mirada hacia mí. “Eso ya es una falta de respeto ¿no cree? Y son máquinas que lo despiertan a uno nomás pa’ decirle por quién votar”, me platica el señor.

“Yo tengo conocidos -dice el mismo hijo- que les dan 200 pesos por llevar una hoja llena de teléfonos celulares. Fácil me han llegado unos 15 mensajes”. ¿Y tú les diste tu número de teléfono? “Sí, pues por hacerle el paro a los amigos”, cuenta el muchacho ojiverde, mientras sirve un agua de cebada.

El ayudante de la taquería, un hombre de unos 45 años edad, moreno, robusto, de más de 1.80 metros de alto, añade convencido: “pues aquí es el PRI, pero fíjate, los mismos priístas dicen que quien gane, va a ganar por muy poco. Y es raro porque la misma gente que votó por Vizcarra para la Presidencia Municipal de Culiacán, priístas de hueso colorado, ahora andan con Malova y con el PAN”.

¿Y usted quién cree que va a ganar?, cuestiono al jefe de la familia, quien me responde preguntándome lo mismo, esta vez asomando una sonrisa. “Luego se pelean -comenta la señora- muchachillas y muchachos ¿eh?, aquí nos ha tocado escuchar cómo agarran pleito a gritos porque unos apoyan a uno y otros al otro. Se apasionan”, dice.

En Culiacán nadie se atreve a dar por ganador a algún candidato. En lo único que los culichis coinciden es en el deseo de que ya concluya este proceso electoral y, aún más importante, en que los sinaloenses están muy divididos. “Pues que gane el mejor para Sinaloa”, dice la señora, a lo que su esposo responde “¿Y cuál es ese?”.


Foto: Válek Rendón. El centro de Culiacán, el domingo 4 de julio poco antes de la medianoche.

viernes, junio 18, 2010

Me quedé sin habla

Ni el rumor de los autos que no cesa, ni la euforia que andaba sobre Insurgentes cantando una victoria que al final no es nuestra, ni una catástrofe ambiental, ni las injusticias vueltas ley en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) me quitaron el habla como me la quitó enterarme de la muerte de José Saramago.

Qué superfluo, me dirán algunos, pero lo cierto es que me quedé sin habla porque ese hombre, portugués, fue capaz de explorar visiones literarias que muy pocos se habían atrevido siquiera a asomar. Sus diálogos sin puntos y aparte, sin comillas, donde la jefa es la coma, su jugueteo con lo que implica una letra más y otra menos.

Ahí está, es público, Saramago es un grande, uno de esos raros que en 300 años seguirán vivos, uno de los que gozan el privilegio de convertirse en inmortales gracias a sus palabras -aunque seguramente él me diría que no, que todas las personas, toda la humanidad, somos nada comparados con lo que existe más allá de nuestro egocentrismo, ahí está la muerte como prueba-.

Es una pena que ya nunca más se firmarán libros de ese calibre en Lanzarote. Vaya Saramago, vaya en paz, que hiciste más magia de la que te correspondía.


Foto: José de Sousa Saramago murió en su casa de Lanzarote a los 87 años de edad.

lunes, mayo 31, 2010

Falta el segundo round

Uno de mis mejores amigos, colombiano, antioqueño de nacimiento, me platicó hace años su primera experiencia con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los grupos paramilitares creados para combatir a los rebeldes.

Era un niño, acababa de terminar de jugar -no recuerdo qué, quizá no me lo dijo-, uno de sus amigos y él se sentaron en la banqueta, a descansar y platicar, coincidentemente ambos tenían la mirada clavada en el asfalto. Entonces escucharon algo cercano a una pelea, mi amigo se irguió para alcanzar a ver qué sucedía. Justo al levantar su cabeza se escuchó un tiro. Volteó y encontró a su amigo con el cuerpo tendido en el piso que antes miraba, le pegaron justo en la sien. Lo mataron y no hubo culpables, no hubo justicia institucional. Sólo un niño muerto.

La curiosidad salvó a mi amigo, quien me dejó saber cuánto han sufrido en Colombia por las FARC, sus crímenes y sus “vacunas”. Por su calidez humana siempre he querido para los colombianos lo mismo que quiero para los mexicanos. Y a mí me gustaría que en México tuviéramos un Presidente comprometido con un cambio social a través de la educación.

Esa oportunidad la tienen en Colombia en este momento, Antanas Mockus, quien aspira a suceder a Álvaro Uribe en la Presidencia colombiana, es un hombre que siendo alcalde de Bogotá logró transformar la manera en que los habitantes de esa capital interactúan. Mockus representa la posibilidad de un gobierno con un enfoque centrado en la rehabilitación social mediante estrategias pedagógicas, lo cual puede erradicar en el largo plazo a la guerrilla y a los paramilitares.

Sin embargo, en las elecciones de ayer perdió -y por más de 20 puntos- ante el candidato que hace no mucho fue ministro de Defensa de Uribe, Juan Manuel Santos. Lo cual significa que en Colombia ganó el miedo: el miedo a las FARC, el miedo a Hugo Chávez, el miedo a un gobernante con principios de Parkinson.

Seguramente a mi amigo no le parecerá bien mi apoyo a Mockus -no pasa nada, parce, al fin que yo no voto-. Pero es imposible no señalar que una vez más los militares derrotaron a la esperanza de tener pueblos mejor educados, más humanos. Aun así esto no ha terminado, el 20 de junio se verá, cuando venga el segundo round…


Foto: Un mimo señala a un conductor que está obstruyendo el paso peatonal. Esta política fue adoptada por Mockus durante sus gestiones como alcalde de Bogotá.

miércoles, abril 07, 2010

Días de locura

Toda persona, toda institución, todo ente que figure en la vida de alguien, tiene días en los que pierde la razón. El problema es que ya llevamos un par de semanas desde que periodistas, directivos de medios de comunicación y autoridades judiciales entraron en un estado de locura grupal.

Periódicos, televisoras y radiodifusoras derrochan espacios, recursos humanos y materiales para contar los pormenores de la historia de una niña que primero desapareció, y luego “apareció”, pero muerta en su casa y se sospecha de los padres. El hecho es trágico, sí, pero no más que las decenas de asesinatos que suceden a diario en todo el país.

El origen de este fenómeno mediático está en los actores relacionados con el acontecimiento, quienes están dispuestos a contar con lágrimas inexistentes hasta de qué lado de la cama dormía quién. La idea errónea que tienen los padres de la niña sobre la función de los medios de comunicación es la que los invita a llevar su proceso judicial y personal a los noticieros que ellos tienen por más vistos.

Los medios periodísticos que creen firmemente en un tratamiento de la información equiparable a un reality show también son responsables de los días de insania que vivimos. A varios de ellos, desde el punto de vista judicial, se les podría presumir de responsables o copartícipes en el supuesto asesinato de la niña; por mencionar un ejemplo, a quienes reportearon desde el cuarto donde a la postre se encontró el cuerpo sin vida.

Y si a este amasijo le añadimos un Procurador de justicia cuyo criterio le dicta que lo mejor es hacer su investigación desde foros televisivos y cabinas radiofónicas, nos resulta una sociedad confundida, sin esperanza de tener algún día un sistema judicial decente. Al llevar el proceso a la televisión, el procurador mexiquense, Alberto Bazbaz -o el procurador “Babas”, como se le conoce ya- renunció a su cargo y se lo entregó a la sociedad, cuyos miembros ahora deciden, un día sí y un día no, quién es culpable según su canal informativo de preferencia.

Nada está en su lugar: ni medios, ni sociedad, ni indiciados, ni sistema judicial. Esos son los días de locura que vivimos.



Ya entrados...
...en cuestiones de la mente, Julio Scherer publicó el pasado domingo en la portada de Proceso su foto con Ismael “El Mayo” Zambada -la cual le tomaron después de una entrevista-. Algunos colegas le llaman loco, otros, los que admiramos al periodista, esperamos que haya algo más de fondo, porque lo que publicó de su plática con uno de los capos más poderosos del mundo, quedó a deber.
En la foto, el procurador de Justicia del estado de México, Alberto Bazbaz.

lunes, marzo 08, 2010

La maquiladora social

Se frota las manos. ¿Tonces qué mi comandante? ¿Vamos a ver a las maquilocas? El hombre de unos 45 años, entrecano y de 1.80 metros de estatura cuestiona a su amigo. Su interlocutor sólo sonríe. Quiénes son las maquilocas, le pregunto. Es que pusieron unas maquiladoras aquí en Acuña y las pinchis viejas que trabajan ahí son re-vagas, ¿verdad comandante? ¿Por qué? ¿qué hacen? No pues pasas por ahí y te agarran ahí abajo. Y se ríen las cabronas, dijo.

La conversación anterior la tuve hace unas semanas con un servidor público de
Ciudad Acuña, Coahuila, allá en esa frontera desesperanzada que tanto ha inspirado a los cineastas gringos que creen que eso es México.

La historia de las empleadas de maquilas que me platicó aquel hombre es la misma que he escuchado acerca de las llamadas muertas de Juárez. Que son mujeres de tacones veloces a quienes les gusta ir de una almohada a otra. Como si eso justificara el asesinato de cientos de mujeres. Si se aplicara esa premisa para todos, un muy alto porcentaje de los hombres serían maquilocos cuyas aventuradas costumbres los harían merecedores de un castigo que lleva a la tumba.

Entonces las maquilocas no existen, le dije al servidor público. Claro que sí, son vagas, si quieres te llevo, me contestó. Me quedé callado, no pude decirle nada más para no entorpecer el trabajo que estaba haciendo, me quedé con ganas de responderle que lo que sí hay es una maquiladora social que reproduce mentes incapaces de entender que la época de los griegos antiguos terminó, que las mujeres no son -y nunca han sido- seres cuya única cualidad tiene que ver con el sexo.



En la foto, trabajadoras de una maquila.

lunes, marzo 01, 2010

El hurto

Todo lo señala a él. Se lo llevan preso por ladrón, por apropiarse de una bolsa de pañales de forma ilegal en un supermercado. Esa es la lógica social: no has de tomar lo que no has ganado ni pagado; pero la lógica humana parece decirnos que hay excepciones, que dejen al hombre cambiarle el pañal sucio a su hijo o hija, quizá eso aminore la desdicha producida por el terremoto de 8.8 grados que despertó a Chile el sábado pasado.

Tampoco se trata de atizar el ambiente de ilegalidad que por momentos parece vencer a la razón en la ciudad de Concepción, pero si no hay personal encargado de abrir tiendas, si no hay alguien que cobre los productos deseados, no se puede sino pedirle al gobierno chileno que deje de hurtarle los visos de bienestar que encuentran los chilenos afectados.

De hecho, el robo más significativo es otro: el del gobierno chileno haciéndole creer al mundo que todo estaba bajo control, rechazando en un principio ayuda internacional y luego pidiéndola, lo que retrasó la llegada de equipos de rescate, productos y alimentos por lo menos un día. Y para alguien desesperado, un día equivale a mucho más que veinticuatro horas.

En Haití mucha gente que perdió la vida el 12 de enero de este año no murió por los efectos del terremoto de siete grados, en realidad falleció de pobreza. Esa poderosa precariedad que ensancha todos los problemas. Conocedores de su realidad, los funcionarios haitianos inmediatamente solicitaron ayuda; el gobierno chileno, en cambio, quiso aparentar que el bienestar alcanzado en una de las economías latinoamericanas con mejor desempeño era capaz de vencer las calamidades de uno de los sismos más potentes de la historia hasta ahora registrada.

Al de la foto, a ese que lo dejen llevarse los pañales ultra absorbentes. El verdadero hurto es el otro, el tiempo perdido provocado por el orgullo del gobierno chileno. Unos minutos tarde bastan para que la cifra de muertos se incremente en un cien por ciento, como sucedió ayer.



Foto de AP tomada de la BBC. Un hombre es detenido por los carabineros en la ciudad de Concepción, Chile.

jueves, enero 07, 2010

Dejando la almohada

Tengo un amigo al que alguna vez le leí que todas las revoluciones empiezan en la almohada. Y no le creí. Hasta hoy, que veo con gusto que entre la sociedad mexicana empieza a cuajar una lucha contra un gobierno ciego ante los intereses de la mayoría de los mexicanos.

En Facebook, miles de mexicanos se agrupan para exigir la renuncia del Presidente que no ha hecho lo suficiente para contrarrestar los efectos de la recesión global –la economía china crecerá nueve por ciento este año, la brasileña cinco, mientras que la mexicana seguirá en su ya favorito tres por ciento luego de decrecer siete por ciento en 2009-; piden que se vaya quien ha llevado a la imagen de México en el exterior a su peor nivel en décadas. Pero quizá lo más importante es que la suma de sus acciones han producido una descomposición social en el país de la que tardaremos bastante tiempo en recuperarnos. En este grupo no hay banderas –aunque no faltan los oportunistas-. Es, simplemente, una iniciativa de ciudadanos expresando su voluntad.

Ya hace algunos años me había convencido de que las revoluciones en el México de la época que me tocó vivir no se darían por la vía armada, pero tampoco pude vislumbrar cómo serían esas guerras férreas en las que grupos vastos de individuos se vuelven uno para alcanzar el éxito compartido. Ahora lo sé. La respuesta está en los lazos virtuales que, aunque poco perceptibles en primera instancia, pueden lograr que se tumbe el impuesto especial a Internet que intentaron poner los legisladores hace unos meses, y pueden impulsar una denuncia oficial sobre un irresponsable homofóbico que tiene un micrófono y una cámara enfrente, sólo por mencionar dos ejemplos recientes.

Los nuevos revolucionarios están cansados. Cansados de que sus dirigentes no se cansen de errar en cada decisión que toman. Cansados de un gobierno indiferente e irracional que responde a balazos en lugar de educar a su gente.

Se propusieron juntar un millón de mexicanos en treinta días, hasta el momento, a catorce días de que venza el plazo, han reunido 90 mil adeptos. Quizá el medio no es el mejor -Facebook no aloja ni la quinta parte de quienes desean que Calderón renuncie-, pero, por el momento, sí es el canal de mayor alcance donde es posible expresar esta voluntad.

Es cierto, juntar un millón de voces no es fácil. Pero el primer paso está dado. La revolución ya dejó la almohada.



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Imagen tomada de A que en 30 días juntamos 1,000,000 que quiere que renuncie Calderón.

martes, diciembre 15, 2009

Adelgazar comiendo más - Respuesta a Etna

Referente a lo publicado en La palabra al vuelo.

Considero una retórica bastante burda el pretender fomentar el transporte público a través de la creación de más vialidades exclusivas para transporte privado. Es como querer bajar de peso comiendo más.

Creo que el principal problema tiene tintes matemáticos, aspiracionales e ideológicos. Explico. Matemáticos porque en este asunto se ve la influencia de un factor importante de nuestra cultura que afecta, directa o indirectamente, todos los ámbitos de nuestra vida: la gestión. Recordemos que toda licitación conlleva un beneficio económico para quien brinde los "servicios" de gestión, el cual pagan los entes privados a los funcionarios públicos por la asignación de las obras. Y se cobra en porcentajes -es vox populi que con el PAN la tarifa subió a 15 por ciento del total asignado-, por lo tanto, una obra de miles de millones le dejaría una ganancia nada despreciable en tiempos preelectorales a Marcelo y su equipo. Y es aquí donde entra la parte aspiracional, porque está muy claro que Ebrard quiere ser presidente de México y, si tiene dinero que lo respalde para hacer una campaña intensa, sin duda será el candidato del PRD.

Dejando de lado toda la marrullería política de México entero, quizá el problema más relevante es el ideológico. La movilidad de la capital del país sólo se solucionará cuando el 30 por ciento de la gente se mueva en bicicleta, y para ello se requiere una verdadera red de vialidades exclusivas para este medio de transporte. De nada sirve tener una de las ciclopistas más extensas del mundo si ésta corre por una sola avenida.

Para lograr lo anterior -y que me disculpen los dependientes y amantes del carro- se requiere forzosamente tomar un carril en decenas de calles para que los ciclistas se trasladen con seguridad.

Incluso voy un poco más allá, porque sin duda nuestros políticos tienen la mirada muy corta, creen que lo que vemos es lo único que hay. ¿Por qué no pensar en un medio de transporte distinto a lo que conocemos, que sea seguro, cómodo, nada contaminante, individual, más barato que el automóvil y que te lleve a donde quieras? Quizá se lee imposible de lograr, pero ya existe, se llama Personal Rapid Transit (PRT) y se ha venido desarrollando desde hace cuarenta años.

En Abu Dhabi, por ejemplo, están construyendo Masdar, una ciudad con cero emisiones contaminantes que contempla la desaparición del automóvil como medio de transporte interno y, como sustituto, está en marcha el desarrollo de un sistema elevado de PRT que abarcará todas las calles de la ciudad para la movilidad de la gente y las mercancías, dejando así el espacio público a nivel de piso libre para peatones, ciclistas y áreas verdes.

Mientras nosotros discutimos cómo quedarnos atorados en el pasado, el mundo que está invirtiendo en ciencia y tecnología le da forma al futuro. Así funciona en México. Las ideas ilógicas son nuestras ideas, queremos adelgazar comiendo más.



Foto tomada de ULTra. Prototipo de PRT que está siendo construido en el aeropuerto de Heathrow, en Londres.