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lunes, marzo 01, 2010

El hurto

Todo lo señala a él. Se lo llevan preso por ladrón, por apropiarse de una bolsa de pañales de forma ilegal en un supermercado. Esa es la lógica social: no has de tomar lo que no has ganado ni pagado; pero la lógica humana parece decirnos que hay excepciones, que dejen al hombre cambiarle el pañal sucio a su hijo o hija, quizá eso aminore la desdicha producida por el terremoto de 8.8 grados que despertó a Chile el sábado pasado.

Tampoco se trata de atizar el ambiente de ilegalidad que por momentos parece vencer a la razón en la ciudad de Concepción, pero si no hay personal encargado de abrir tiendas, si no hay alguien que cobre los productos deseados, no se puede sino pedirle al gobierno chileno que deje de hurtarle los visos de bienestar que encuentran los chilenos afectados.

De hecho, el robo más significativo es otro: el del gobierno chileno haciéndole creer al mundo que todo estaba bajo control, rechazando en un principio ayuda internacional y luego pidiéndola, lo que retrasó la llegada de equipos de rescate, productos y alimentos por lo menos un día. Y para alguien desesperado, un día equivale a mucho más que veinticuatro horas.

En Haití mucha gente que perdió la vida el 12 de enero de este año no murió por los efectos del terremoto de siete grados, en realidad falleció de pobreza. Esa poderosa precariedad que ensancha todos los problemas. Conocedores de su realidad, los funcionarios haitianos inmediatamente solicitaron ayuda; el gobierno chileno, en cambio, quiso aparentar que el bienestar alcanzado en una de las economías latinoamericanas con mejor desempeño era capaz de vencer las calamidades de uno de los sismos más potentes de la historia hasta ahora registrada.

Al de la foto, a ese que lo dejen llevarse los pañales ultra absorbentes. El verdadero hurto es el otro, el tiempo perdido provocado por el orgullo del gobierno chileno. Unos minutos tarde bastan para que la cifra de muertos se incremente en un cien por ciento, como sucedió ayer.



Foto de AP tomada de la BBC. Un hombre es detenido por los carabineros en la ciudad de Concepción, Chile.

jueves, abril 09, 2009

Día de campo


Entonces, miles y miles murieron. A veces el cielo se cae sobre las personas sin que entendamos todavía las razones ni los verdaderos efectos. Otros muchos, también entonces, comenzaron a vivir en la calle o en camiones. El hombre les platicaba lo anterior sobre el terremoto de 1985 en México, sus interlocutores lo miraron afligidos, como sintiendo la dificultad y el dolor de las víctimas. Eso fue el sábado pasado por la noche.

Para el lunes, como si fuera cosa de invocación o de artes ocultas, un terremoto de 6.3 grados en la escala de Richter mató –según se sabe hasta hoy– 283 personas en la zona central de Italia. A los miles de sobrevivientes les queda la desolación de perderlo todo y tres preguntas sin respuesta real: por qué en ese momento, por qué a esas personas, por qué en ese lugar.

Entonces, sonriente, sale un tal Silvio Berlusconi –el Carlos Slim de Italia pero con más poder porque es también el gobernante de ese país– y declara: Las víctimas del terremoto deberían ver esto como un fin de semana de campo, tienen todo lo que necesitan, medicinas y comida caliente. Ah qué Silvio, camina tranquilo sobre el agua mientras algunos entierran al familiar muerto.

En México, cuando el temblor del 85 estaba en su apogeo e intentábamos escapar de la casa, uno de mis hermanos se enredó con el cable del teléfono, tuvieron que cortar el inoportuno alambre para liberarlo. Funcionó a la perfección y, por ello, estoy pensando en mandar las mismas tijeras a Italia para que también ellos se libren, pero de su brillante Primer Ministro.

Quien no lo ha vivido no sabe, imagínate juntar los cuerpos de las víctimas de un terremoto, dijo el mismo hombre que hablaba del cielo en el suelo dos días antes del sismo en Italia. Y, en definitiva, el tal Silvio no sabe ni imagina nada. Un terremoto es todo, menos un día de campo.

El récord...
A la lista de oportunistas hay que agregar a quien se lleva el récord, Diana Patricia González Soto. A las 11:54 tomó protesta como diputada local en Coahuila y 26 minutos después pidió licencia… quiere ser diputada federal.
Foto de Reuters. Sobrevivientes del terremoto en L´Aquila, Italia
Por Válek Rendón